• Las Maldivas
  • (1983-1984)

Un día de otoño de 1982 Thor Heyerdahl recibió una carta por correo. El sobre contenía una fotografía de una estatua de piedra del archipiélago de Maldivas en el océano Índico, hasta entonces desconocida. Este fue el comienzo de una expedición arqueológica que tuvo el propósito de conocer más acerca de los creadores de aquella estatua de la fotografía.

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Las islas Maldivas no habían sido visitadas por ningún arqueólogo desde 1922. En 1983, Heyerdahl dirigió su primera excavación arqueológica a la que seguiría otra un año más tarde. Junto a él, formaba parte de la expedición su viejo amigo, el arqueólogo Arne Skjølsvold. El equipo se completó con dos jóvenes arqueólogos más: Øystein Koch Johansen y Egil Mikkelsen. La expedición sería para ellos la primera cooperación de varias que harían en el futuro.

En casi todas las islas visitadas por Heyerdahl y su equipo de arqueólogos fueron encontrando grandes montículos que, como se demostraría más tarde, encerraban en su interior pequeños santuarios hechos de bellos bloques cuidadosamente tallados en rocas o corales. Algunos de ellos podían remontarse a cerca del año 550 d. C.

Junto a estos santuarios, Heyerdahl y su equipo de arqueólogos pudieron igualmente observar pequeños baños fabricados con piedra que contaban con escaleras ceremoniales que conducían a unas piscinas emplazadas más abajo.

Descubrieron además numerosas estatuas de piedra (algunas representaban a Buda), pequeñas estupas que decoraban los santuarios, así como losas de piedra con símbolos y letras tallados.

Algunas estupas presentaban una parte superior redondeada, lo cual llevó a Heyerdahl a pensar en símbolos fálicos.

Estos hallazgos revelaban que las Maldivas habrían sido habitadas tan temprano como en el año 550 d. C. Pobladores budistas, probablemente de Sri Lanka, habrían llegado a las islas y construido los santuarios y las instalaciones de baños antes mencionadas.

Heyerdahl pronosticó también que aquellos adoradores del sol procedentes de la antigua civilización del valle del Indo, con el tiempo habrían llegado a las Maldivas a través de la India y de Sri Lanka. Esta teoría encontró la oposición de otros científicos. Heyerdahl y sus arqueólogos no encontraron resultados convincentes con los que refutar esas críticas hasta que hallaron una moneda romana de alrededor del año 90 a. C. Existían referencias de las islas Maldivas en fuentes escritas de la época del Imperio romano, lo cual demostraba que las mismas habían sido conocidas y visitadas en la antigüedad.

En esa época, las islas Maldivas funcionaron como un centro comercial: en él las conchas de cauri eran utilizadas como moneda de cambio. Tales conchas fueron encontradas igualmente en el norte de Noruega en tumbas de la Edad de Hierro. Las Maldivas fueron durante siglos una importante escala en los viajes comerciales, configurando una red comercial que cubría gran parte de Asia, además de contar con posibles ramificaciones en zonas de Europa.

La expedición de Heyerdahl a las Maldivas renovó el interés por las islas. De ahí en adelante, se realizaron varias excavaciones arqueológicas, una de ellas fue dirigida por Egil Mikkelsen.

Heyerdahl’s Expeditions